miércoles, 26 de marzo de 2014

OPINIÓN PERSONAL DE POLITICOS

Mi opinión de los políticos son  personas que aspira al poder; al poder como medio para la consecución de otros fines o al mismo poder, para gozar del sentimiento de prestigio que él confiere.
Las  formas de hacer la política una profesión: se vive de la política (la persona busca un fin o nivel económico), o se vive para la política, hace de ella su vida en un sentido íntimo; o goza simplemente con el ejercicio del poder que posee, o alimenta su equilibrio y su tranquilidad con la conciencia de haber dado un sentido a su vida poniéndola al servicio de "algo".
Las  cualidades de un político son: Pasión (servicio hacia una cosa) Sentimiento de la responsabilidad Mesura (capacidad para dejar que la realidad actué sobre uno sin perder el recogimiento y la tranquilidad
El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones
Los políticos son siempre lo mismo. Prometen construir un puente aunque no haya río. La vocación del político de carrera es hacer de cada solución un problema.

    Fuente

José Barroso

lunes, 17 de marzo de 2014

OPINION PUBLICA




El término opinión pública es en realidad más antiguo de lo que inicialmente se piensa. Es un término que ha tenido y tiene una variedad muy grande de definiciones, a tal punto que hace más de treinta años el profesor Harwood Child había encontrado, después de una copiosa recopilación, que se manejaban cincuenta definiciones en la literatura especializada. Por ello, Phillips Davison, profesor de la Universidad de Columbia en su artículo “Opinión Pública” para la International Encyclopedia of the Social Sciences, señalaba en forma pesimista que “no hay una definición generalmente aceptada de opinión pública”. Pese a ello el término se ha utilizado con mayor frecuencia. El mismo reconoce que los esfuerzos por definir el término han llevado a expresiones de frustración tales como que la opinión pública “no es el nombre de ninguna cosa, sino la clasificación de un conjunto de cosas”1. Algunos fueron más allá, como Jean Padioleou quien irónicamente señalaba que a la “opinión pública le ocurre como a los elefantes: puede ser difícil definirlos, pero es muy fácil reconocer uno” o cuando sostiene que a “la opinión pública le sucede lo que al diablo, debe existir puesto que pronunciamos su nombre

 

RESEÑA HISTORICA
 

Si las variadas concepciones conviven y debaten académicamente, todas ellas se han nutrido de diversas posturas teóricas construidas históricamente. Y es que la expresión opinión pública que se usa actualmente, se remonta a mediados del siglo XVIII. No obstante antes de aquel momento se manejaban términos parecidos como opinión común, opinión popular, voluntad general, vox populi, etc. que hacen referencias indirectas sobre la opinión pública.

 

De esta manera, Protágoras hace referencia a “creencias (opinión) de las mayorías”, Herodoto de la “opinión popular”, Demóstenes de la “voz pública de la patria”, Cicerón habla del “apoyo del pueblo” y Tito Libio de la “opinión unánime”. Pero, como es sabido, son los filósofos griegos quienes hacen los mayores aportes y precisiones. Platón, hace por ejemplo una separación entre doxa (opinión) y epistema (ciencia), es decir el saber del vulgo, frente al auténtico conocimiento de la ciencia reservado a una minoría. En cambio, para Aristóteles la doxa es solo un conocimiento probable, de esta manera, el hombre para opinar no requiere acudir a la ciencia, pues posee el criterio del sentido común, de sus experiencias directas y de las comprobaciones empíricas8.

 

Pero la Edad Media cambiará los términos de las referencias antes planteados por el de la fe y que no serán abandonados sino con el Renacimiento. Será Nicolás Maquiavelo, en El Príncipe, quien desarrollará las ideas básicas de la comunicación política entre gobernantes y gobernados. Más tarde, Hobbes señalará que la conciencia se convierte en opinión, nivelando los actos del crear, del juzgar y del imaginar, en tanto Locke, habla de la Ley de la opinión, de gran importancia como la Ley divina y la Ley estatal. Ella no es otra cosa que la idea que de uno tienen los demás. De los fisiócratas, Mercier de la Riviere, en 1767, expondrá su doctrina de la opinión señalando que quien manda no es el rey, sino el pueblo a través de la opinión pública.

 

Pero quien utilizará por primera vez el término opinión pública será J.J. Rousseau, quien desde 1750 se preocupará sistemáticamente del poder que reviste9. En medio de esta preocupación, la revolución francesa será el movimiento histórico que permitirá que se traslade el monopolio de la opinión pública por parte del pequeño círculo de los ilustrados, a manos del pueblo. Pero será el liberalismo el que articule de manera más precisa una teoría de la opinión pública. Desde el comienzo de la escuela clásica con Adam Smith, David Ricardo y otros defenderán el régimen de opinión frente al despotismo. Cada uno de sus representantes aportarán elementos favorables para el desarrollo de las libertades individuales, entre ellas las de opinión. Frente a este planteamiento se eleva la concepción marxista. Para Marx y Engels, no existe una opinión pública general que nace en la sociedad civil, sino una opinión que pertenece a la clase dominante. Por ello, para el marxismo la ‘falsa conciencia’ se condensaría en la opinión pública oficial10.

 

En el siglo XX, quienes se interesarán por la opinión pública serán los que comparten las tesis de la sociología del conocimiento (Max Scheler, Karl Mannheim, Robert K.  Merton, P. Berger y T. Luckmann, entre otros), para quienes el individuo aislado en pocas oportunidades crea, de manera individual, opiniones. Pero, otras relaciones sociales, distintas a las de clase (religión, grupo étnico, nacionalidad, grupo político, etc.), pueden ser determinantes en la construcción de las opiniones de los individuos11.





 TEORIA SEGUN Jürgen Habermas

Jürgen Habermas desarrolla una teoría de gran impacto sobre el origen de la llamada opinión pública. La concibe como un debate manifiesto en el cual se delibera sobre las críticas y propuestas de diferentes personas, grupos y clases sociales. Para el autor, luego de su desarrollo en el siglo XVIII, el llamado espacio público donde es posible la opinión pública y que está condicionado por la “razón” entra en decadencia, puesto que la publicidad de tipo critica o reflexiva cederá su espacio a una publicidad demostrativa y manipuladora al servicio de intereses privados. Habermas intenta aproximarse de forma crítica al concepto de opinión pública para recuperar la visión esencialmente democrática del mismo concepto, haciendo una distinción entre opinión pública y opinión pública critica. En este trabajo, el profesor Habermas hace un viaje histórico partiendo desde el mundo griego, donde la separación entre lo privado y lo público aparece firmemente delimitada, no solo en un nivel de conceptualización sino también en el ámbito de lo físico. La diferenciación entre Zoé (mundo de la necesidad, lo físico, de lo reproductivo, nuestra animalidad, nuestra biología, el ciclo de la vida) separada del mundo del Bios (mundo del pensamiento, del logos, lo que difiere del animal, de la política, de la cualidad, del honor, lo metafísico, las ideas, las virtudes, el lenguaje,  la creación humana; en general, la cultura.)

 

La inclusión en la  Polis griega requiere de estar escindido del mundo de la necesidad, pues esta representa lo privado y la separación de la misma, la libertad y el status de ciudadano. Aunque la economía y la política distan en la Hélade de lo que hoy entendemos por ellas, ya estas esferas aparecían separadas. El mundo de la necesidad permanece oculto en los límites del hogar (oikos), a saber, en su dominio ocurre la reproducción biológica, el trabajo esclavista, la mujer servicial, la vida y la muerte, “el reino de la necesidad y de la transitoriedad permanece anclado en las sombras de la esfera privada”[1] Confrontando este “mundo” aparece la publicidad como reino de la libertad y la trascendencia, el mundo de la virtud humana, el mundo que ofrece la Polis, donde “las virtudes se preservan tan sólo en la publicidad, allí encuentran su reconocimiento” [2]. Ya veremos que este modelo es portador de un patrón ideológico (patriarcado) que más tarde volverá a aparecer en la modernidad misma, es decir en el Estado Nación  Moderno.

 

Durante el Medioevo la separación  entre el mundo privado y el mundo de lo público aparece como “ensamblada”. Lo público es lo “común”, un espacio donde el mundo de la necesidad no aparece separado del mundo de la libertad. El mundo de la necesidad y el mundo de lo político están absolutamente mezclados. La Publicidad Representativa no es un ámbito social propiamente tal, es más bien un representación pública  de dominio. El señor feudal aparece “situado” en su nobleza, neutral frente a lo público y lo privado y representa su status públicamente. El soberano y sus instituciones son el país, (él es la ley) “ellos representan su dominio, en vez de para el pueblo, “ante” el pueblo”[3]. La publicidad representativa es signo de status social (Weber), una representación de poder, es un “algo que se pone frente a un público”, es la “aura del noble” un “don”; Este tipo de publicidad es el origen de la Publicidad Burguesa. Con el desarrollo del comercio  y el tráfico de mercancías aparece no solo la propiedad privada sino también el estado Nación Moderno (siglo XVI). Los derechos dispersos medievales son concentrados por este incipiente estado (nacionalización de la economía). Por una parte se desarrollan los propietarios privados y por otro lado un Estado que reúne las masas huérfanas del feudalismo y al mismo tiempo captura a los señores sin siervos. Aparece la idea de soberanía, de una interiorioridad-exteriorioridad (Hobbes, Durkheim). Este Estado se legitima a través del comercio (capitalismo temprano). Pero como Estado moderno (Estado esencialmente impositivo según Habermas, Estado de Policía) choca con los intereses de la incipiente burguesía, produciéndose así la confrontación entre el Estado y la Sociedad. Nuevamente aparece la separación entre lo público y lo privado, lo político y lo social. Con la reforma religiosa aparece un acceso a las letras y con el acceso de la plebe a las cortes aparece el acceso al arte y esto se trasforma en una condición sine qua non de una subjetividad emergente. La primera forma de publicidad burguesa es la Publicidad Literaria. Así como se trafican mercancías de trafican noticias (la prensa) y este instrumento no solo es utilizado por los propietarios privados sino también por el Estado, “un vivo sentido para el aprovechamiento del nuevo instrumento”, decía el cardenal Richelieu.

 

Max Weber escribía que la separación entre negocio y el hogar fue fundamental para el despegue del capitalismo y la subjetividad que nació en la intimidad del hogar (aquí sigo a Habermas), forma su propio público (sic). En la publicidad literaria aparece por vez primera la idea de “cultivar el alma”, aparece lo “intimo” en el género epistolar (cartas) y esto articula una nueva dimensión espacial de lo subjetivo, es decir a distancia, ergo, lo intersubjetivo. De esta manera surgen conceptos como el Humanismo, autonomía, voluntad, amor, belleza, etc. Pero como antes mencioné, en la aparición del Estado Nación y su modelo impositivo, y al hacer este, intervenciones en el mercado, aparece la Publicidad Política, en un sentido dialectico, es decir, un público acerca de lo público. “La publicidad política resulta de la publicidad literaria; media a través de la opinión pública, entre el Estado y las necesidades de la sociedad”, escribe Habermas[4]. La subjetividad moderna se constituye en opinión pública, un público raciocinante y este como ideal de la Ilustración (Die aufklärung) se hace a sí misma en su uso (aparece la función del lenguaje). La opinión separa los vínculos económicos de los discursivos (mundo de la necesidad y mundo del logos, según el modelo griego) Ese espacio constituye el lugar de emancipación psicológica y que coincide con la emancipación político -económica. Este es el carácter dialectico del hombre privado burgués; propietario de bienes y personas y hombre raciocinante y político, hombre entre hombres; un desdoblamiento entre egoísmo y altruismo (sic). Por último tenemos el modelo de la Publicity, instancia donde Habermas denuncia que ya no existe una opinión, el uso de la razón queda evacuado, se vuelve a ensamblar lo público y lo privado, desapareciendo así el carácter crítico, político y reflexivo de la propia razón; una re feudalización. La farandulización de la política.
 
 
 
TEORIA DE LA LEY ESPIRAL
La teoría del silencio definía el mecanismo que permite captar los cambios en la opinión pública. Sus supuestos, brevemente resumidos, eran los siguientes: las personas temen permanecer aisladas del entorno social y, por este motivo, prestan una atención continua a las opiniones y comportamiento, supuestos por la mayoría, que se producen a su alrededor. Dado que las personas gustan también de ser populares y aceptadas, se expresan de acuerdo con las opiniones y comportamientos mayoritarios. Sin embargo, hay dos tipos de opiniones y actitudes: las estáticas, concernientes a las costumbres, por ejemplo, y las cambiantes. Con respecto a las primeras, el individuo puede optar por definirse de acuerdo con ellas o, por el contrario, permanecer aislado. Con respecto a las opiniones cambiantes, el individuo debe observar con atención en qué dirección se produce el cambio. Los individuos que entienden que el cambio se produce en la misma dirección que sus propias opiniones personales, las expondrán en público, pero, al contrario, si el cambio se produce en oposición a las suyas tenderá a ser más cauto al exponerlas en presencia de otras personas.
Según la espiral del silencio el hecho de que un individuo hable o se quede callado depende de las observaciones que ha hecho sobre la mayoría pública y decida cuál será su posición. Los medios de comunicación influyen en que la gente hable o no. En primer lugar las personas son más valientes para apoyar públicamente una opinión si esta aparece como dominante en los medios de comunicación. En segundo lugar, los medios ofrecen a los ciudadanos, las palabras, los textos, los medios, los argumentos e ideas con las que defender las opiniones en debate. Generalmente habla de cómo se forma la opinión pública (el proceso), que parte de la observación que hace el individuo de su entorno social. [3]
En palabras de la autora: “el resultado es un proceso en espiral que incita a otros individuos a percibir los cambios de opinión y a seguirlos hasta que una opinión se establece como la actitud prevaleciente, mientras que la otra opinión la aportarán y rechazarán todos, a excepción de los duros de espíritu, que todavía persisten en esa opinión. He propuesto el término espiral del silencio para describir este mecanismo psicológico”.[4]
El fenómeno es calificado de espiral de silencio porque la lógica de fondo que se sostiene es que cuanto más se difunde la versión dominante por los medios, más guardarán silencio las voces individuales contrarias, con lo que se produce un proceso en espiral, un bucle de retroalimentación positiva, un círculo vicioso.
Partiendo de los resultados de este análisis, podemos deducir si hay que contar con un cambio de opinión. Entonces es posible hacer previsiones tales como:
  1. Si una mayoría se considera minoría, tenderá a declinar en el futuro. A la inversa, si una minoría es vista como mayoritaria, irá en aumento.
  2. Si los miembros de una mayoría no prevén que ésta pueda mantenerse en el porvenir, fracasará. A la inversa, si la creencia en una evolución favorable es compartida por muchos, sus miembros necesitarán mucho tiempo para cambiar de opinión.
  3. Si la inseguridad en cuanto a lo que es la opinión dominante, o lo que será, aumenta, es porque está ocurriendo un cambio profundo en la opinión dominante.
  4. Si dos facciones se distinguen claramente por su respectiva disposición para exponer sus puntos de vista en público, la que muestre mayor disposición será quizá la que predomine en el futuro.
Combinando estas ponderaciones, podemos concluir que una minoría convencida de su predominio futuro y, por consiguiente, dispuesta a expresarse, verá hacerse dominante su opinión, si se confronta con una mayoría que duda de que sus puntos de vista sigan prevaleciendo en el futuro y, por lo tanto, menos dispuesto a defenderlos en público. La opinión de esta minoría se convierte en una opinión que en adelante no se puede contradecir sin correr el riesgo de alguna sanción. De este modo pasa de la jerarquía de simple opinión de una facción a la de opinión pública.

La espiral del silencio es uno de los modelos sobre opinión pública más importantes del siglo XX. Esta teoría fue propuesta por la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann en su libro La Espiral del silencio. Opinión pública: nuestra piel social en 1977, este libro estudia el comportamiento de las personas de acuerdo a la opinión pública y a los efectos de los medios. El punto principal de la teoría es la dominación de la opinión pública por los medios de comunicación y los líderes de opinión.[5] Las opiniones masivas tienen el poder de influir en nuestra percepción de la realidad. La Espiral del silencio fue propuesta en una época en la que la televisión ya se encontraba posicionada como un medio de comunicación masivo. Es por ello que Noelle-Neumann considera a la televisión como un punto decisivo para la consolidación de opiniones públicas. [6] La autora expone dos casos donde la opinión pública fue determinante para el resultado. En el 1965 la Democracia Cristiana ganó las elecciones en el último momento gracias al surgimiento de un nuevo clima de opinión favorable a este partido. En 1972 se invirtió la tendencia. Ganaron los socialdemócratas gracias al clima de opinión favorable creado por la población alemana
 
 
Opinión publica

http://www.iidh.ed.cr/comunidades/redelectoral/docs/red_diccionario/opinion%20publica.htm

teoría de la ley espiral
Jürgen Habermas
http://escritosociologicos.blogspot.com/2011/09/historia-de-la-opinion-publica-jurgen.html
 
 

POLITICOS


Un político es una persona que se dedica a realizar actividades políticas. Existen diversas acepciones del término:

  1. En primer lugar se refiere a personas vinculadas a la administración pública, se considera que un político es toda persona afiliada a un partido político y que ha sido elegido o nombrado para tareas asociadas a organismos, asociaciones o instituciones públicas.
  2. En segundo lugar un político puede referirse a cualquier persona afiliada a una asociación o grupo que desarrolle actividad partidaria, con independencia de si ostentan algún cargo público.
  3. En países no democráticos o con problemas de representatividad, algunas personas desarrollan actividades políticas al margen de la administración, llegando a convertirse en presos políticos.

En la mayoría de países el ordenamiento jurídico considera a los políticos elegidos o nombrados como representantes del pueblo en el mantenimiento, la gestión y administración de los recursos públicos. Dicho ordenamiento considera que un político debe velar por el interés general de los ciudadanos y mantenerse dentro de una ética profesional de servicio al pueblo y no hacia sí mismo. La corrupción, la demagogia, el sectarismo y la incompetencia son males que afectan en mayor o menor medida a la clase política de la mayoría de países.

Es un miembro formalmente reconocido y activo de un gobierno, o una persona que ejerce influencia sobre el modo en como una sociedad es regida, por medio de conocimiento sobre las dinámicas sociales y el ejercicio del poder. Esto incluye a las personas que ostentan cargos con poder de decisión en el gobierno, y a aquellas que buscan obtener tales posiciones, mediante elecciones o por designación o nombramiento, o a través de una revolución, golpe de Estado o fraude electoral
http://es.wikipedia.org/wiki/Pol%C3%ADtico